bcn Film de Jorge Blanco
 
 

Las mejores terrazas con sol en Barcelona

 
Tenemos todos los marcos incomparables, los oasis de paz y los rincones alejados del mundanal ruido. También los lugares más pintones y animados y los empapados de brisa marina. Recopilamos las terrazas, patios y jardines barceloneses que te harán desear que el buen tiempo dure para siempre.
Raquel Piñeiro.
 
Belvedere   Belvedere. Uno de los lugares agradables tanto para ir a cenar como para tomar una copa a la hora del aperitivo o por la noche, preparado por la sabia experiencia de Ginés, un histórico detrás de la barra. Buena cocina de siempre ofrecida por Nati: liebre con lentejas, foie preparado al gusto, manitas de cerdo y el plato estrella –rabo de toro. (TimeOut). Passatge de Mercader, 3
       
neri   Hotel Neri. A falta de una terraza, podréis escoger dos. La que da a la plaza de Sant Felip Neir o la nueva, que se llama Roba Estesa, donde incluso, después de cenar, os podréis estirar en una hamaca. Si preferís el romanticismo de la plaza y la fuente, ofrecen cenas en el exterior. Es complicado encontrar un lugar más romántico en la ciudad. Carrer de Sant Sever, 5
       
BarLobo   Bar Lobo. Bar de tapas y platos rápidos de buena calidad. Y buenas hamburguesas. Podéis probar tanto unos pimientos del padrón con guacamole como alcachofas fritas. Su magnífica terraza gana puntos en estos meses de invierno por el confort que ofrece. Abre todos los días: jueves, viernes y sábados hasta las 2.30 de la madrugada. Carrer del Pintor Fortuny, 3
       
Vivanda   Vivanda. La mano del chef Jordi Vilà ha vuelto a colocar este pequeño restaurante de mucha historia en un nivel elevado y es un punto de referencia de la buena cocina, con una carta en la que destacan tapas y raciones de gran calidad a precios asequibles. Es difícil pronunciarse por algunos platos, ya que el alud creador de Vilà pone las cosas difíciles. Además, tiene una terraza interior muy agradable, ideal para noches de primavera, verano y otoño. (TimeOut). Carrer Major de Sarrià, 134
       
Xemei   Xemei. La terraza del Xemei tiene algo del fin del mundo. Quizá porque está situada en la falda de Montjuïc o por tener ninguna otra atracción cerca. Siempre está llena. Puedes pedirle a tu pareja que se case contigo mientra alguien grita por detrás: “¡Espaguetis!”. Es sólo una invocación de aquella imagen de la peli de Disney ‘ La dama y el vagabundo’. (TimeOut). Paseo de la Exposicion, 85
       
Ca La Nuri   Platja Ca la Nuri. Es para comer prácticamente con los pies en la arena, como antes… Son muy especiales sus sardinetas a la plancha, el carpaccio de atún o la fideuá con almejas. (timeout). Passeig Marítim de la Barceloneta, 55
       
bliss   Bliss. Es extraño que una terraza no se sitúe justo delante de la cafetería a la que pertenece, pero la callejuela donde se encuentra el Bliss no da margen. A pocos metros, justo en medio de la plaza de Sant Just, encontramos las sillas atentas al sol que se pelea con los muros de piedra. En épocas como la primavera, es un privilegio sentarse en esta terraza en medio del Gòtic, leer el periódico y tomar un café o un zumo natural. Audrey Hepburn y Gregory Peck podrían aparecer encima de una Vespa en cualquier momento, lástima que les pondrían una multa por no llevar casco. Los mossos no entienden de romanticismo. (TimeOut). Plaça de Sant Just, 4B
       
Torre Rosa   Torre Rosa.  Como unos reyes. Torre Rosa parece un escenario de película de Fellini. Si alguien cruza la puerta de hierro forjado con una americana blanca, nos podríamos imaginar que Marcello Mastroianni vuelve a estar entre nosotros. La confusión casi es un deber. En una antigua casa de indiano del barrio del Congrés, encontramos esta coctelería. La terraza, ubicada en un jardín de piedras y rodeada de vegetación, es una delicia de silencio. Una noche de verano con un gin-tonic de cítricos de la casa, y ya se puede acabar el mundo. (TimeOut) - Carrer de Francesc Tàrrega, 22.
       
Biergarten   Biergarten. Dentro de uno de los clásicos hoteles de lujo de Barcelona, hay una terraza para aquellos que desearían hacer un tour por el centro de Europa y acabarán paseando por el centro de la Rambla. El nombre ya lo dice todo, los del Princesa Sofía han montado un jardín para beber cerveza con el ideario de un biergarten de Baviera. Encontraréis todas las especialidades alemanas que os podáis imaginar: la ensalada de patata, salchichas de todo tipo, los panes con forma de lazo, los brétzel y, claro, cerveza alemana. Lo mejor es que en el Biergarten del hotel no os encontraréis con el ingrediente tradicional alemán en estos jardines: ¡las abejas! Lo encontraréis dentro del hotel Princesa Sofía. (TimeOut) - Plaça de Pius XII, 4
       
Barceló Raval   Barceló Raval. Este hotel de diseño situado en el vibrante barrio del Raval de Barcelona ofrece Wi-Fi gratis, gimnasio y terraza en el terrado con piscina y vista panorámica. Es precisamente en esta terraza exterior donde podréis disfrutar de una copa entre las mejores vistas del barrio. (TimeOut) Rambla del Raval, 17-21
       
Olokuti   Olokuti Gracia. "Eco, bio, justo" es el mantra de la tribu Olokuti, que ya hace cerca de diez años que reivindica el comercio justo y la ecología desde su magnífico cuartel de Gràcia (y ahora también desde el Centro Comercial Las Arenas). Además del jardín que se esconde al final de la tienda-un refugio perfecto para tomar un té-, también sorprende su selección de productos, toda una demostración de cómo se avienen consumo responsable y originalidad. (TimeOut) Carrer Astúries, 38
       
C3Bar   C3Bar. El C3 BAR es el restaurante-cafetería del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, por lo que sigue el horario museístico y no sirve cenas. Pero ello es impedimento para que su terraza, en la tranquila plaza Joan Coromines, sea una de las más agradables de nuestra ciudad. Los días de cada día sirven platos combinados y menús (uno vegetariano y otro normal) y el fin de semana sólo encontraréis algunas tapas (hummus, guacamole...). (TimeOut) Carrer de Montalegre, 5
       
Bar Ra   Bar Ra. Pocos locales en la ciudad tienen una terraza como ésta, el patio interior de la Boquería. Su cocina se pasea entre lo internacional y lo casero. También se puede entrar por la calle del Carme, 31. (TimeOut) Carrer del Carme, 31
       
La Mar Salada   La Mar Salada. Allí donde se produce arroz existe una tradición de cómo hacerlo y sus hits imprescindibles: la India y su basmati, Italia y los risotto, Japón y el gohan, la base para preparar sus platos estrella: makis, niguiris... Cataluña no es una excepción gracias a la cultura del arroz concentrada en el Empordà y el Delta de l'Ebre. Dejémoslo claro de una vez: aquí no hacemos paella. Aquí se lleva el arroz a la cazuela y, si un caso, el arroz seco. Tenemos de muchos tipos y una buena manera de compararlos es en el concurrido restaurante La Mar Salada. Pensaréis: "Ya está, arroces de pescado y marisco". Pues sí, pero en este local del barrio más marinero de Barcelona también preparan un excelente arroz de montaña con conejo, caracoles y setas que os hará pensar en los guisos de la yaya en el momento en que os llevéis la primera cucharada a la boca. Se nota que en la cocina tienen a un cocinero que sólo se dedica a los arroces. (TimeOut) Passeig Joan Borbó Comte Barceló, 58
       
Café del Sol   Café del Sol. Como ponerle Pedro al hijo de alguien que se llama Pedro. Así es las gasta el Cafè del Sol. No hace falta correr riesgos innecesarios cuando eres el rey de una plaza donde el sol siempre te va de cara, los plataneros te acarician las ventanas con sus hojas y los perros ladran de felicidad. El Cafè del Sol es un emblema de la Gràcia de casa antigua y torreta, de aquel barrio que ya se funde desorientado, en una novela de Rodoreda. Fue uno de los primeros bares de este famoso cuadrilátero y desde entonces vive distraído por el sonido de unos flautistas de Hamelin rastafaris. Los perros se cobijan en el umbral de la puerta con la confianza de aquel que se agita en el viejo sofá de casa. El Cafè del Sol, a cambio, extiende generoso su terraza de sillas metálicas. Día y noche, parada obligatorio de chicos que hablar urdú menos cuando susurran al oído: cerveza, cerveza. Si no estás interesado en la amenaza del verano, el interior del bar guarda el aspecto de una catedral gótica, fresquita y recogimiento para los enemigos del sol. No faltan la barra de mármol y la cafetera, mesas, sillas y alto taburetes para leer el periódico, después de comer. Bajo la luz fluorescente, el rótulo repetido de la entrada cubre la última pared. No ha perdido el color de tapiz de billar que me lleva de viaje a una época lejana en la que los señores te ofrecían un pañuelo siempre planchado. Ahora ya no hay quien te seque las lágrimas y sale por los altavoces una música disco que cree que el romanticismo (TimeOut) Plaça del Sol, 16
       
El Jardí de l'Àpat   El Jardí de l'Àpat. No es necesario ir a Valls para hacer una calçotada. De hecho, no hace falta ni cruzar Collserola. Sólo hay que acercarse a este restaurante situado cerca del parque del Carmel. Tienen más de diez menús. El de calçotada, que es el que nos ocupa, incluye tabla de calçots con opción a repetir hasta que los dedos se os queden negros como el carbón, parrillada de carne, bebida, pan y postres. La terraza se eleva unos metros sobre la acera y está protegida por parasoles y árboles centenarios. El algún momento de la comida alguien dirá: “Parece que no estemos en Barcelona”. Quien lo dice, paga. (TimeOut) Carrer d'Albert Llanas, 2
       
La Font del Gat   La Font del Gat. En una construcción hecha para la Exposición Universal de 1929 y en lo que se denomina un marco incomparable, este restaurante es un oasis de paz y naturaleza. De hecho, es tan evocador que te entran ganas de escribirles poemas a las servilletas y hacer dibujos en las facturas de la luz. Sirven menús a mediodía y por la noche abren sólo para grupos. En invierno la cafetería cierra a las seis de la tarde. Justo cuando empieza a caer el sol es hora de pensar en emigrar hacia tierras menos salvajes. Y entonces, claro, hay quien empieza a cantar la cancioncita. Quien lo hace, paga. (TimeOut). Passeig de Santa Madrona, 28
       
El Tío Che   El Tío Che. ¿Hay algo más antinatural que sentarse en una terraza en pleno mes de febrero, cuando eso del clima mediterráneo parece una broma de mal gusto? Pues sentarse en una terraza a tomarse una horchata. Viendo a los seres humanos sentados en este espacio sobre la parte más tradicional y bonita de la rambla del Poblenou uno podría pensar que el cambio climático es una falacia. Lo cierto es que la horchata es un estado mental, como las terrazas o Nueva York. Aquí, no os penséis, también sirven productos menos veraniegos, pero es que ir al Tío Che y no tomarse una horchata es como ir a Suráfrica y no comer cabeza de cordero. (TimeOut) Rambla del Poblenou, 44-46
       
Filferro   Filferro. Este es un lugar de aires italianos con un buenísimo sol de mediodía. Además, como está situado en una plaza de reducidas dimensiones y bien protegida, tiene una especie de microclima. A diferencia de otros lugares de la Barceloneta que huyen de la identidad marinera para encontrar clientela atraída por el simple hecho de que son más barato, el Filferro ofrece una más que digna oferta culinaria. El pan es de la panadería Baluard, que se ha convertido en referente popular y de la restauración local. El ambiente es de lo que antes se llamaba de “jóvenes profesionales”, pero que ahora, más que una casta fruto del liberalismo, parece una especie en peligro de extinción. (TimeOut) Carrer de Sant Carles, 29
       
Can Ganassa   Can Ganassa. Otro espacio de la Barceloneta en una plaza bien protegida del frío hibernal. Pero esta vez la oferta, el diseño y el perfil del servicio son todo lo que esperáis del barrio. Los camareros son todo simpatía y mejor no acercarse si se ha tenido un mal día; el contraste es la madre de todas las reacciones violentas. El diseño se define por la falta del mismo; al contrario del ambiente, que es soberbio. A mediodía toca mucho el sol, y el estar un poco alejada de las playas y que tampoco esté cerca del paseo de Joan de Borbó hace que encontrar mesa no sea una loca ambición. (TimeOut) Plaça de la Barceloneta, 6
       
La Vinya del Senyor   La Vinya del Senyor. La ubicación lo es todo. Y este clásico del Born tiene, quizá, una de las más deseadas terrazas de la ciudad. A estas alturas, ya sabréis que tienen una carta de vinos increíble, con una amplia selección de botellas y un montón de vino en copa que se renueva regularmente. También tienen unas olivas con anchoa y una longaniza magníficas. Y claro, aunque lo sabéis, os lo explicamos, porque es muy probable que hayáis pasado por delante mil veces y no os hayáis podido sentar en su terraza, de lo llena que estaba. Cuando veáis que llueve como si se acabara el mundo, no os quedéis en casa, venid aquí, rápido: no tendréis otra oportunidad mejor para disfrutar de la terraza; después viene el buen tiempo, las bodas, los turistas… Plaza Santa Maria, 5
       
Bar Ramón   Bar Ramón. Por la noche vamos al que está cerca del mercado de Sant Antoni a escuchar música y conversaciones compartiendo mesa. De día, y a poder ser para hacer el vermut, al Barramon del Poble- sec. Con terracita sobre la siempre simpática rambla de Blai, este Ramon es uno de los mejores lugares del barrio para santificar este bendito costumbre de pillar un pedo antes de comer. Aquí se entra en calor muy rápido y la disposición de la calle y del espacio exterior favorece la interacción con otros humanos, algo que es sorprendentemente fácil después del tercer vermut, cuando ya se te olvida el sifón. Hacen unas papas arrugadas que asustan de lo buenas que están. (TimeOut) Carrer de Blai, 28
       
A Contraluz   A Contraluz. Es un restaurante en un jardín. Y esto ya lo hace bonito y gustoso. La cocina es mediterránea y moderna, pero sin resultar intimidante. El ambiente es un poco fino. La situación es magnífica, lleno de plantas y otras cosas verdes. Es tan romántico que cuando viene la chica a pedir nota no sabes si pedirle la merluza a la naranja o que se case contigo. Pensado para aguantar todo el año sin que nadie muera de frío, su terraza ya hace tiempo que está cubierta y con calefacción, una opción cada vez más común entre los locales que no quieren sufrir más bajas de las necesarias entre su clientela fumadora. (TimeOut) Carrer del Milanesat, 19
       
Bar Calders   Bar Calders. Fans de Pere Calders, Dios os ha escuchado. En el callejón que lleva el nombre del escritor se encuentra una de las joyas más recomendables de Sant Antoni. Tienen libros del autor catalán, tiran las cañas con muñeca docta y ofrecen un coleccionable de tapas de barrio que hace temblar de placer. Obviamente, lo mejor es tomar vermut. Tienen de cuatro tipos, pero si lo que queréis es Priorat en vena, el de Falset resulta obligatorio. Por cierto, su terraza es uno de los secretos mejor guardados del barrio: no os sacarán de allí ni con una grúa. (TimeOut) Carrer del Parlament, 25
       
Bar del Antic Teatre   Bar del Antic TeatreTiene el look deteriorado de las asociaciones culturales alternativas. Si lo que buscáis son camareros con cuerpo de Adonis, David Guetta a toda caña y Absolut con Red Bull a precio de petróleo, mejor que vayáis al Opium Mar. El Antic Teatre es un espacio viejo y reciclado, pero tiene una de las mejores terrazas interiores que he visto en mi vida. Un patio gigante con brotes anárquicos de vegetación para tomar algo a la fresca, coger el puntillo a base de quintos y hacer tiempo antes de las actividades culturales que organizan. Mourinho no podía tener más razón: teatro del bueno. (TimeOut). Si buscas un sitio barrato, al aire libre, sin duda ese es el mejor del gotico. Precios muy asequibles, su terraza enorme ofrece un descanso perfecto despues de un dia laboral intenso. Lo unico que tienes que tener en cuenta es que es tan popular que es casi imposible encontrar una mesa libre al llegar. Pero conscientes de eso, han puesto banquillos etc para que puedas esperar mientras.Lugar muy bonito y fresco. (Tripadvisor).Carrer de Verdaguer i Callís, 12.
       
El jardi   El jardiQué encontraréis?Por su parte, informaros que el bar El Jardi consiste únicamente en una efímera y naïf terraza perfectamente equipada para albergar nuestras ansias de tomar o comer algo al fresco.Su simple estructura consta de una caseta-barra-cocina y una relajante zona de mesas y sillas alrededor. Según como, la configuración puede recordar a los míticos chiringuitos de playa, pero versión parterre en medio de la ciudad.Sencillo pero eficaz, y sobretodo tranquilo y fresco. Muy de agradecer estos días de intenso calor y bullicio turístico en Barcelona…Aunque debo avisar que por su localización y aunque esté algo escondido, el bar siempre tiene turistas tomando algo. Inevitable.Qué comer o tomar?Como reducido bar (físicamente hablando) que se trata, se podría deducir que su oferta gastronómica o de bebidas es igualmente limitada.Sin embargo, la realidad sorprende porque es todo lo contrario. Aparte de poder tomar cervezas, vino, mojitos, gintónics o refrescos, en El Jardi también puedes degustar el menú de mediodía o picar entre horas entre múltiples tapas de todo tipo, puesto que su cocina no cierra en horario de apertura del bar. (In&out Barcelona). Carrer de l'Hospital, 56
       
Espai Mescladís   Espai MescladísNo hay duda que el sitio también os causará seguro una grata impresión a primera vista: ya andando por la calle Carders vemos e intuimos desde fuera un encantador patio interior de un edificio coronado por un arco de piedra medieval que nos atrae como abejas al polen.El local sí consta de un espacio abierto al aire libre y circundado por paredes o arcadas a lo palacio gótico que rezuman historia y ornamentadas con dispares muebles y objetos vintage de múltiples formas y colores armónicamente colocados a lo largo del bar.Precisamente esa policromática, ejemplificada en sus sillas y mesas, son un claro reflejo, por un lado de las tendencias contemporáneas a nivel decoración, pero sobretodo también por el ambiente multicultural y ecléctico o sostenible que defiende Mescladís en sus bases.Basta con observar por ejemplo lo bien que maridan o se entremezclan esos muros de piedra seculares con asientos y mesas coloridas recicladas, estanterías llenas de piezas de museo o los retratos anónimos de gente corriente en uno de los pasillos.Qué tomar o comer?Por su parte, Espai Mescladís además de ser un lugar sublime y agradable para simplemente tomarse algo, ofrece de igual forma servicio de cocina para menús de mediodía, para picar algo o incluso para cenas siempre con platos con productos de agricultura ecológica y comercio justo, siguiendo así su línea sostenible y respetuosa. (In & Out Barcelona). Carrer dels Carders, 35
       
Cafè d'Estiu   Cafè d'Estiu Este simbólico bar se encuentra dentro mismo del edificio del Museo, un edificio gótico de gran belleza e historia, junto a la Catedral de Barcelona.Tan sólo para que os hagáis una idea, el edificio fue el palacio de los Condes de Barcelona en su época dorada. Historia y tranquilidad en medio de Barcelona, qué más queréis!Aunque se sitúe dentro del edificio del Museu, el bar está abierto a todos los públicos, quieran o no visitar la exposición.Como dato curioso, si consumes algo en este bar, tienes un 10% de descuento en el Museu, y por contra, si visitas la exposición, tienes también una reducción del 10% para las consumiciones del bar.Una buena iniciativa…Es una pena, pero el Cafè d’Estiu tan solo abre sus puertas de Abril a Septiembre (horario de 10h a 22h) de cara a la temporada de primavera verano.Así que queréis visitarlo, aprovechad rápido porque el verano vuela!La oferta del bar son variadas: desde café, tés, zumos, refrescos, cerveza, vino (incluso vinho verde portugués), licores, etc.No es un lugar barato, no obstante, hay que reconocer que la paz, la tranquilidad y la belleza que desprende el sitio, vale mucho la pena.Si buscas un pequeño oasis de armonía con pizcas de historia, tu terraza de verano es Cafè d’Estiu del Museu Frederic Marès. (In&Out Barcelona). Plaça Sant Iu, 5-6
       
DO: Plaça Reial   DO: Plaça Reial El terrado de este Hotel se ha habilitado como terraza con piscina y restaurante. Dispone de unas encantadoras vistas de la Plaça Reial y del barrio gótico en general viendo alguno que otro campanario sobresalir entre los viejos edificios. Anotherbcn.com. Plaça Reial, 1
       
Hotel Royal Passeig de Gràcia   Hotel Royal Passeig de Gràcia La terraza tiene unas vistas espectaculares. Cuenta con carta de cócteles y su especialidad son los mojitos. Anotherbcn.com Passeig de Gràcia, 84